Poemas 2
Nuevamente te vas
Me siento en tu sillón,
me allego a ese vetusto libro tuyo.
Ah!, nuestros poemas.
esos que son testigos
de nuestras vidas,
testigos de las alegrías,
testigos de las penas,
testigos de todas las vivencias,
las vivencias que marcan nuestras vidas
leo y leo, y no veo razones
para que te hayas ido.
para desaparecer así
una noche de invierno,
esa noche es para mí,
la peor de todas,
porque aquella noche te perdí
te perdí para siempre.
Hambriento de ti
Estoy hambriento del cielo y la tierra
que son tus ojos y tu sonrisa,
Y en esta lejanía estoy,
y desnutrido avanzo por mi Chile,
Estoy hambriento del infinito de tus manos
como el desierto de Atacama,
Hambriento estoy de la hermosura de tu piel
que se encuentra inalterable como en el Valle del Elqui
Hambriento estoy de tu sonrisa
que resuena como la lluvia de Osorno
Tus labios delicados, el mar,
El mar que baña la isla de Chiloé
De soledad y olvido
A recorrer me dediqué aquel día
Las calles solitarias de mi vida
Mi razón y mis penas
Y me encontré contigo
Y nada más había
Sólo respondía la voz cruel de tu ausencia
Que resonaba entre mi alma que se adormecía
Y me llevaba hasta ti
Haciéndome recordar
Que sólo te quiero olvidar
De soledad y oscuridad
Estamos viviendo solos
En un mundo que no para,
Estamos viviendo
En un mundo sin vida
¿Por qué vivir esta vida?
¿Por qué sufrir esta vida?
¿Por qué llorar esta vida?
No hay razón alguna. Estamos solos
En este mundo que no para,
Estamos viviendo
En un mundo sin vida
¿Por qué vivir esta vida?
¿Por qué sufrir esta vida?
¿Por qué no gritar?
Para liberar la rabia
¿Por qué no llorar?
Para no ahogar el llanto
¿Para qué vivir?
Vivir sólo para sufrir
¿Por qué no gritar?
Para liberar la rabia
¿Por qué no llorar?
Para no ahogar el llanto
¿Para qué vivir?
Vivir sólo para sufrir
Y quisiera sólo...
Y quisiera sólo poder en mi memoria retener
aquellos momentos en los que tu dulce voz se posó en mi oído
aquellos momentos en los que nuestros rostros se encontraron
Y quisiera sólo poder mirarte otra vez…
para poder así rememorar aquel momento que pasé a tu lado
y nuestros ojos se cruzaron. Eso sólo aquella vez
Y quisiera sólo poder remembrar como real
el sueño de tenerte entre mis brazos,
acariciarte y dedicarte un ´´ te quiero ´´
Del recuerdo
No eres más que un triste recuerdo,
una voz lejana
hoja extraviada
del libro de mi adolescencia
Mi voz ya cansada te llama
y no contestas
pues, para olvidarte pienso que no te he querido
Y el tiempo me da la razón,
no, nunca te quise
no, nunca te conocí
Onírico
Busco entre mi mundo,
y el ocaso de esta noche
el encantador sonido de tus pies al amanecer del próximo día
acercándoseme
Queriendo querer oírte
entre mi mundo y el ocaso de esta noche
para así encontrar mañana
el melodioso sonido de tu voz
diciéndome “amor...”
Onírico
Siento por fin el cautivante sonido de tu palabra
diciendo que me quieres
diciendo que me amas...
Onírico
Queriendo querer oírte
se me fue mi tiempo
sin oírte ya más...
Onírico
Pero, lo que quisiera realmente
es poder remembrar como real
el melodioso sonido de tu voz
diciéndome “amor”
Me siento en tu sillón,
me allego a ese vetusto libro tuyo.
Ah!, nuestros poemas.
esos que son testigos
de nuestras vidas,
testigos de las alegrías,
testigos de las penas,
testigos de todas las vivencias,
las vivencias que marcan nuestras vidas
leo y leo, y no veo razones
para que te hayas ido.
para desaparecer así
una noche de invierno,
esa noche es para mí,
la peor de todas,
porque aquella noche te perdí
te perdí para siempre.
Hambriento de ti
Estoy hambriento del cielo y la tierra
que son tus ojos y tu sonrisa,
Y en esta lejanía estoy,
y desnutrido avanzo por mi Chile,
Estoy hambriento del infinito de tus manos
como el desierto de Atacama,
Hambriento estoy de la hermosura de tu piel
que se encuentra inalterable como en el Valle del Elqui
Hambriento estoy de tu sonrisa
que resuena como la lluvia de Osorno
Tus labios delicados, el mar,
El mar que baña la isla de Chiloé
De soledad y olvido
A recorrer me dediqué aquel día
Las calles solitarias de mi vida
Mi razón y mis penas
Y me encontré contigo
Y nada más había
Sólo respondía la voz cruel de tu ausencia
Que resonaba entre mi alma que se adormecía
Y me llevaba hasta ti
Haciéndome recordar
Que sólo te quiero olvidar
De soledad y oscuridad
Estamos viviendo solos
En un mundo que no para,
Estamos viviendo
En un mundo sin vida
¿Por qué vivir esta vida?
¿Por qué sufrir esta vida?
¿Por qué llorar esta vida?
No hay razón alguna. Estamos solos
En este mundo que no para,
Estamos viviendo
En un mundo sin vida
¿Por qué vivir esta vida?
¿Por qué sufrir esta vida?
¿Por qué no gritar?
Para liberar la rabia
¿Por qué no llorar?
Para no ahogar el llanto
¿Para qué vivir?
Vivir sólo para sufrir
¿Por qué no gritar?
Para liberar la rabia
¿Por qué no llorar?
Para no ahogar el llanto
¿Para qué vivir?
Vivir sólo para sufrir
Y quisiera sólo...
Y quisiera sólo poder en mi memoria retener
aquellos momentos en los que tu dulce voz se posó en mi oído
aquellos momentos en los que nuestros rostros se encontraron
Y quisiera sólo poder mirarte otra vez…
para poder así rememorar aquel momento que pasé a tu lado
y nuestros ojos se cruzaron. Eso sólo aquella vez
Y quisiera sólo poder remembrar como real
el sueño de tenerte entre mis brazos,
acariciarte y dedicarte un ´´ te quiero ´´
Del recuerdo
No eres más que un triste recuerdo,
una voz lejana
hoja extraviada
del libro de mi adolescencia
Mi voz ya cansada te llama
y no contestas
pues, para olvidarte pienso que no te he querido
Y el tiempo me da la razón,
no, nunca te quise
no, nunca te conocí
Onírico
Busco entre mi mundo,
y el ocaso de esta noche
el encantador sonido de tus pies al amanecer del próximo día
acercándoseme
Queriendo querer oírte
entre mi mundo y el ocaso de esta noche
para así encontrar mañana
el melodioso sonido de tu voz
diciéndome “amor...”
Onírico
Siento por fin el cautivante sonido de tu palabra
diciendo que me quieres
diciendo que me amas...
Onírico
Queriendo querer oírte
se me fue mi tiempo
sin oírte ya más...
Onírico
Pero, lo que quisiera realmente
es poder remembrar como real
el melodioso sonido de tu voz
diciéndome “amor”

